La imagen familiar de la oposición unida en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso, reuniendo desde la izquierdista Myriam Bregman hasta el centroderechista Nicolás Massot, recorrió todos los portales de noticias y encendió señales de alerta en los monitores de la Casa Rosada, donde evalúan este tipo de movimientos como esbozos de resistencia con tinte pre electoral.
En realidad, lo que se insinuó en la foto como un «frente anti Milei» no logra perforar, al menos por ahora, los muros del Palacio Legislativo, ya que las distintas tribus de la oposición siguen enroscadas en sus internas y todavía no pueden pensar más allá de sus tranqueras.
La escenografía de unidad que se vio en la votación de Diputados y luego en la conferencia de prensa es un ensayo de laboratorio que todavía deberá ponerse a prueba y sostenerse estable en el tiempo para saber si decanta en algo parecido a un «frente anti Milei».
El primer desafío lo tiene el 9 de septiembre, la fecha que los referentes de cada sector acordaron para sesionar y forzar el tratamiento en comisiones de dos temas unificadores: la prórroga de la emergencia en discapacidad y la solución al sobre endeudamiento de las familias con bancos y billeteras virtuales.






